Qué puedes revisar
Las preguntas te invitan a mirar aspectos sencillos de tus sesiones: con qué frecuencia juegas, cuánto tiempo permaneces conectado, qué presupuesto separas y qué sucede cuando intentas parar.
También puedes fijarte en el contexto. Jugar para entretenerte en un momento previsto no es lo mismo que hacerlo para aliviar una preocupación, recuperar una pérdida o responder a una urgencia.
Si alguna respuesta te incomoda, tómala como una señal para detenerte y pensar, no como un motivo de vergüenza.